De caprichos y de lluvia

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La lluvia hace lo que quiere en este rincón del mundo que se limita al sur con el Sahara, el desierto más grande del mundo. Quasi siempre, las lluvias vienen desde el Océano Atlántico. Gibraltar se riega seis meses antes que lleguen debilitidas en las orillas del Mar Muerto.  En verano no se espera nada en estas costas medio orientales, las tormentas en el norte pueden a veces saciar la sed de esas regiones. Finalmente, en otoño las lluvias caen, llegan benefactores para los ríos, los suelos secos y para rellenar los aquiferos y los pozos. Este patrón se mantuvo sin cambio durante miles de años. Y este ciclo ha inspirado a decenas de poetas y escritores, fue una fuente de oraciones y de esperanza. En las islas donde la lluvia es aún más irregular, el agua almanecada en el tanque siempre ha tenido un gusto particular que nos recuerda a muchos de nosotros la escasez.

Este ciclo se ha estropeado estos ultimos años. Los tanques no se llenan y las lluvias del otoño son sinónimas de furia y de locura asesina. En invierno, se vuelven menos frecuentes y durante la primavera hacen daño a las flores de los árboles frutales.

Esta revolución todavía no ha dado a los escritores y poetas el tiempo necesario para la inspiración y las oraciones solo sirven a llamar al rescate dios frente al desastre cometido por la locura de estas lluvias.

Este año, los embalses andaluces están llenos, las llanuras del Languedoc están anegadas y los ríos empujen piedras con fuerza dejando respirar la naturaleza.

 El clima no es una historia lineal llena de recuerdos y nostalgias donde las estaciones siguen un ciclo inmutable. Siempre tuvo convulsiones salvadores o devastadores, es lo que nos recuerda esta primavera . Esperamos que estos respiros seguiran durante mucho tiempo para las poblaciones mediterraneas.

 

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