Sequía y lluvias torrenciales: ¿fatalidades de los países mediterráneos?

sequia

Con la rápida circulación de las informaciones, tenemos la impresión de que los fenómenos de inundaciones brutales y de sequía no dejan de agravarse en los países de la cuenca mediterránea.

inundación Nîmes

inundación Nîmes

 

¿Es realmente una fatalidad? Hagamos resurgir la sabiduría ancestral de los pueblos mediterráneos en materia de control y de gestión del agua si queremos ganar este enorme desafío que se plantea a nuestros países.

Nuestros antepasados aprendieron la agricultura y también a adaptarse a climas secos gracias al dominio y a la gestión racional del agua. Ya en Mesopotamia, hace casi 10.000 años, se aplicaban técnicas de riego que se extendieron con bastante rapidez a toda la cuenca mediterránea.

Nos legaron, hasta hoy mismo, modos de gestión y obras únicas en el mundo que forman parte de nuestro patrimonio. Los ejemplos son numerosos en nuestros países, y todos compiten en ingenio.

Cuánta imaginación y cuántas estratagemas para movilizar, almacenar y utilizar con parsimonia un bien escaso y valiosísimo: el agua.

Aunque estas estrategias solían conseguir mantener a las poblaciones de la ribera del Mediterráneo a salvo de sequías y hambrunas, las excepciones a esta regla también han jalonado nuestra historia. La sequía y la escasez del agua siempre han causado estragos y seguiremos viviendo con ese riesgo.

Esos caprichos climáticos se han amplificado últimamente debido a una demanda en crecimiento exponencial de los habitantes cada vez más numerosos de las zonas litorales, y esto añadido a una agricultura de riego que debe hacer frente a la competencia mundial aumentando sus superficies de regadío y su producción. Y, para terminar, a ello se suma la demanda estacional de turistas provenientes de toda Europa del Norte atraídos por la suavidad de nuestro clima.

El riesgo de escasez alcanza un cariz especial desde hace algunas décadas en todos los países de la cuenca mediterránea. Los desafíos son enormes y tendremos que aprender a controlar una demanda en continuo crecimiento, ahorrar los recursos, reutilizar las aguas, hacer compatible la coexistencia de una agricultura de regadío junto a grandes metrópolis, respetar los medios acuáticos…

 Paradójicamente, los trastornos climáticos contribuyen a un cambio de las frecuencias pluviométricas en nuestra región del mundo.

Tras una sequía grave podemos sufrir, unas semanas después (entorno al equinoccio de otoño) tormentas violentas que pueden provocar lluvias torrenciales mortíferas y devastadoras muy específicas de nuestras regiones.

De la falta de agua pasamos, en sólo unas horas al « exceso de agua ».

Cataluña (España y Francia) en 1940, Norte de Italia en 1966, Almería (España) en 1973, Valencia (España) en 1987,  Nîmes (Francia) en 1988, Vaison la Romaine (Francia) en 1992, Aude (Francia) en 1999, Gard (Francia) en 2002..

Sólo citamos algunos ejemplos de entre los cientos de casos de lluvias torrenciales en Europa meridional que han provocado cientos de muertos y destrozos considerables. Por supuesto, la ribera sur no ha permanecido indemne (Bab El Oued en Argelia en 2001) ni tampoco la ribera oriental últimamente.

Podría pensarse que los dos fenómenos climáticos son distantes y tan opuestos que sería absurdo tratarlos al mismo tiempo.

Las experiencias mortíferas de las inundaciones sucedidas en el Gard en 1988, 2002 y 2003 no nos permiten olvidar que todos los años sufrimos varios meses de sequía, a veces muy grave.

Todas las instancias coinciden en decir que los problemas de agua deben estudiarse en su conjunto. Las obras de regulación (presas) de las lluvias pueden ser, por ejemplo, interesantes para el almacenamiento del agua para el riego.

Pero, sobre todo en las políticas de ordenamiento del territorio, las acciones pueden ser comunes. Juntos, todos los usuarios del espacio y del agua deben ahora volver la vista a su territorio para definir políticas locales ambiciosas.

Si el agua es una preocupación capital en el mundo entero, las especificidades mediterráneas son bien reales y debemos hacerlas oír.

XP

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